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Luis Blázquez

Si buscas un coche de segunda mano, ¿qué es más importante: el kilometraje o la edad?

Al comprar un coche de segunda mano, los factores esenciales y determinantes se reducen a: el kilometraje y la edad. Los vehículos usados ​​más nuevos suelen costar más que los más antiguos, ya que suelen tener menos desgaste. Y los usados ​​con menor kilometraje suelen costar más que los de mayor kilometraje. Tiene sentido, ¿verdad? Pero, ahora bien, exploremos lo que es más importante. ¿Es más importante tener en cuenta el rodaje o la edad?

No existe una guía definitiva para comprar un coche de segunda mano –aunque sí que tenemos una básica–, pero sí que podemos ayudarte a que puedas tomar una decisión más acertada con algunos de nuestros consejos. Habrá algunos a quienes les sopesen más los kilómetros frente a los años, y viceversa. ¿Cuál afecta más? Como todo en la vida, depende, porque un vehículo con 10 años o más bien cuidado puede ser tan fiable como uno casi de estreno que no tiene al dueño más delicado.

¿Qué nos dice el kilometraje?

El kilometraje suele ser uno de los motivos primordiales por el que nos guiamos en el momento de comprar un coche de segunda mano. El número que aparece en el odómetro cuenta una gran historia sobre cuánto se ha “usado” el vehículo. Uno que se ha conducido apenas durante 50.000 kilómetros tiene un desgaste diferente al de 150.000 km. Comprender el kilometraje en su total es solo una parte de la ecuación, la forma en la que se han adquirido es otra (volvemos a insistir en que, muchas veces, es más importante el “cómo” que el “cuánto”).

Por ejemplo, ¿ese coche ha vivido solo por las cercanías del poblado? ¿O se ha dedicado a hacer largos viajes por autopista? ¿Lo han usado en circuito? ¿Su propietario ha sido cuidadoso con él y tiene el mantenimiento pertinente? ¿Por cuántas manos ha pasado? Todas estas preguntas –y otras muchas– sirven para averiguar qué tipo de vida tuvo el vehículo. Si ha sido maltratado a lo largo de los años, mal mantenido o ha sufrido un accidente y la reparación es cuanto menos chapucera, es probable que tengas que hacer frente a varios dolores de cabeza tras su compra.

¿Qué nos dice de la edad?

Al comprar un coche de segunda mano, la edad del susodicho en consideración también merece darle una vuelta. Los vehículos usados ​​que son más nuevos y tienen menos rodaje pueden estar bien posicionados para brindar un servicio duradero, como bien puede ser un Km 0 o un seminuevo con menos de 25.000 km. También es interesante observar que la edad media del parque móvil español supera los 13 años, lo que hace más difícil encontrar ejemplares con poco tiempo y uso. Es ahí donde entra el punto clave más allá del kilometraje y la edad de un coche de segunda mano: el mantenimiento.

Cuando revisas el libro de mantenimiento de un vehículo y obtienes una imagen clara de cómo se usó el coche en el pasado, te ayudará a comprender qué tan bien podría funcionar a medida que envejece. Un coche con unos registros de servicio detallados que muestren que el vendedor ​​lo mantuvo de forma rutinaria ofrece una ventaja sobre aquellos que no brindan dicha atención. Hacemos hincapié en que no es una garantía de exención de fallos, pero si que puede saber qué es lo que probablemente le toque en un futuro (como un cambio de embrague o la distribución).

Historial de servicio y mantenimiento

Sí, puedes sopesar el kilometraje y la edad de cada vehículo, pero el factor más importante a la hora de hacerse con un modelo de segunda mano está en el libro de revisiones y en su historial de mantenimiento. Eso sí, aunque todo esté aparentemente en orden, nunca está de más que un mecánico certificado lo inspeccione antes de lanzarte a comprarlo. Porque podrías llevarte a casa un coche de dos años con 50.000 kilómetros, pero si el dueño anterior fue duro con él y no lo cuidó, entonces tendrás papeletas para que muestre signos de desgaste antes de lo esperado.

Cualquier pieza puede romperse prematuramente en estos casos, por lo que una inspección es clave. Especialmente en aquellos coches que han disfrutado de una estresante vida urbana, con innumerables detenciones y acelerones. En este entorno, el coche experimenta mayor desgaste en sus componentes esenciales, tales como los frenos, la suspensión, la caja de cambios y hasta el propio motor, frente a uno que prácticamente no ha salido de la autovía.  Realmente todo se reduce a cuál es el mejor coche que puedes obtener con el presupuesto que te hayas marcado.

Esto mismo ocurre, pero ampliado exponencialmente, si el vehículo ha sido llevado asiduamente a un circuito. Allí, todos los componentes siempre rinden al máximo, por lo que el estrés al que están sometidas dichas piezas es increíblemente alto y, consecuentemente, el riesgo de una falla prematura es más elevada. Afortunadamente, muchos de los propietarios que acuden a la pista de carreras suelen llevar un buen mantenimiento de sus máquinas. Sin embargo, su kilometraje, aunque sea extremadamente bajo, es lo suficientemente duro como para estar más pendiente.

¿Son algunos coches mejores que otros con el paso de los kilómetros y los años?

Esta es otra pregunta clásica. ¿Qué coches me ofrecen más garantías de fiabilidad a largo plazo? Porque, normalmente, cuando buscas un vehículo usado, lo que no quieres es gastar más dinero en su puesta a punto para circular a gusto y con seguridad que lo que te ha costado, ¿verdad? A priori, cualquier coche puede ser una lotería, pero es cierto que hay algunas marcas que gozan de una buena reputación en lo que a fiabilidad se refiere. Muchas de ellas son de origen japonés, especialmente Toyota y Honda, quienes llevan labrando esa imagen desde hace más de 70 años.

Ahora bien, eso no significa que todos los modelos de del resto de marcas sean peores, ni mucho menos. Algunas de las firmas automotrices con un legado de fiabilidad un tanto dudoso, véase el caso firmas italianas como Fiat, también han dado a luz a modelos excepcionalmente buenos que han sido “indestructibles” ante el maltrato de sus propietarios. Por supuesto, hay estudios anuales que se encargan de analizar los vehículos más y menos fiables del mercado, pero de una muestra ilustrativa y, normalmente, con modelos que no suelen superar los tres o los cinco años.

Una vez más, un vehículo de elevado kilometraje que ha circulado por carreteras bien asfaltadas, probablemente, tendrá más vida útil que uno con muchos kilómetros de ciudad, que envejecen el coche más rápidamente. Si tienes dudas, siempre debes preguntar al dueño sin miramientos, y si no confías en sus palabras, pide un informe de su historial a través de plataformas dedicadas, bien a la DGT o a entidades especializadas como CarFax. Con el documento también te aseguras de que el kilometraje no ha sido “lijado”, una práctica que, desgraciadamente, aún es común  .

¿Qué consideraciones debo tener en cuenta al comprar un coche de segunda mano?

Al comprar un automóvil usado, el cuidado del mismo es esencial para su longevidad. Así como los seres humanos tienden a vivir más tiempo cuando comen bien, hacen ejercicio y reciben una buena atención médica, los coches suelen durar más cuando reciben el mantenimiento rutinario adecuado. El mantenimiento esencial: cambiar el aceite con regularidad, reemplazar el filtro de aire de acuerdo al manual, comprobar los niveles de fluidos y examinar las correas y manguitos.

Con los coches clásicos, todo depende de la restauración que haya tenido –si es que ha sido restaurado–, puesto que es más fácil que te la “cuelen”. Y, por último, la clave es comprar a buen precio. Aunque los concesionarios suelen tender a un precio fijo, si compras a un particular, casi siempre existe la posibilidad de poder regatear algún que otro eurillo. Independientemente del kilometraje o la edad, verifica el valor del coche de segunda mano para ver si es una buena compra. Considerar la antigüedad y el número en su odómetro no es tan más importante como observar el mantenimiento del coche.

Fuente: AutoTrader, Consumer Reports, Jalopnik

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