La semana pasada conocíamos la noticia de que el próximo Opel Mokka (el actual data de 2016) tendrá una versión eléctrica. Se unirá en 2021 a una incipiente familia de vehículos electrificados, donde ya contamos con eléctricos puros (caso del nuevo Corsa-e o el inminente Vivaro-e, además del Ampera-e que se venderá hasta el próximo año) y vehículos híbridos enchufables como el Grandland X PHEV.

No son, sin embargo, los primeros coches eléctricos que ha tenido Opel, pues el fabricante de Rüsselsheim lleva más de cinco décadas de investigación en sistemas de propulsión eléctrica. Estos son algunos de los hitos más importantes:

Opel Kadett B Stir-Lec 1 1968

El concepto de coche eléctrico de autonomía extendida –una idea que posteriormente la marca volvería a explorar– fue inaugurado por este coche. El prototipo Stir-Lec estaba propulsado por 14 baterías de ácido de plomo y un motor de combustión Stirling montado en la parte trasera era el encargado de generar la electricidad para mantener las baterías constantemente con carga.

Opel Electro GT. 1971

Georg von Opel, nieto del fundador de la compañía, fue el encargado de batir seis récords mundiales de vehículos eléctricos. Lo hizo conduciendo este Opel Electro GT, que alcanzaba los 188 km/h, gracias a dos motores eléctricos acoplados que entregaban 120 CV (88 kW). La energía procedía de un paquete de baterías de níquel-cadmio pero apenas tenía 44 km de autonomía (a una velocidad constante de 100 km/h).

Opel Impuls y Opel Twin. 1990

Sobre la base de un mítico Kadett se creó en 1990 en Impuls I. Lo movía un motor eléctrico de corriente continua de 16 kW que utilizaba elementos de batería de níquel-cadmio con un electrolito líquido. Tenía una autonomía de aproximadamente 80 km y alcanzaba una velocidad máxima de 100 km/h.

Un año después le siguió el Impuls II, basado en el Astra con carrocería familiar. La energía almacenada en sus 32 baterías de plomo-ácido movía dos motores asíncronos trifásicos que generaban en torno a 61 CV (45 kW). De 1993 a 1997, se realizó el primer programa de prueba de vehículos eléctricos con diez unidades el Impuls III, en la isla alemana de Rügen. Recorrieron un total de más de 300.000 km, con baterías de diferentes tecnologías.

Opel Twin Concept. 1992

Este sorprendente prototipo (el conductor iba delante en posición central y detrás tres ocupantes) se movia en carretera con un motor de gasolina de 0.8 litros de tres cilindros que generaba 34 CV (15 kW). Pero, para moverse en ciudad y distancias cortas contaba con una unidad eléctrica con dos motores de cubo de rueda de 14 CV (10 kW).

En esa década Opel también presentaba el Opel Combo Plus Concept, que exploraba las capacidades de la electricidad en vehículos comerciales. Se trataba de un furgón con dos baterías de alta energía de sodio/cloruro de níquel, que alimentaban un motor asíncrono trifásico de 45 kW.

Hydrogen  (1, 2, 3 y 4). 2000

Sobre la base de u Zafira comenzaron los estudios de coches movidos por pila de combustible en la marca. La pila de combustible de hidrógeno suministraba electricidad a un motor asíncrono trifásico que entregaba 75 CV (55 kW) y un par máximo de 251 Nm. Una batería compensadora cubría los picos de potencia.

En 2001, los clientes probaron una flota de 20 modelos HydroGen3, con un potencia lgo mayor (de 82 CV, 60 kW) y que ya alcanzaba 160 km/h. De hecho, este vehículo ganó el Rally de Montecarlo de 2005, en la modalidad de coches con propulsión alternativa, con Heinz-Harald Frentzen –piloto de Fórmula 1 y del DTM–, al volante.

La cuarta generación el HydroGen4 contaba con un módulo de pilas de combustible compuesto de 440 pilas conectadas en serie, en las que el hidrógeno reacciona con el oxígeno del aire. No existe combustión, sino una reacción electroquímica que genera electricidad. La potencia continua era de 100 CV (73 kW), con una potencia pico de 128 CV (94 kW).

Opel Ampera. 2007

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La marca lanzó el Opel Ampera 2012 al mercado demasiado pronto. Ofrecía un coche eléctrico para cuatro pasajeros perfecto en ciudad, sin agobios de autonomía en viajes largos… y sin el extra de peso de los actuales híbridos enchufables. La magia se conseguía combinando una una batería de ión-litio de 16 kWh, que alimentaba un motor eléctrico de 150 CV (111 kW). Con ella recorría entre 40 y 80 km en función de las condiciones.

Para ir más allá, un motor de gasolina impulsaba un generador que era el que alimentaba el motor eléctrico. Una idea que también exploró el Chevrolet Volt, en lo básico el mismo vehículo (ver prueba) como marcas ambas dentro de General Motors. Coche del año 2012, la marca pensó que podría llevar este sistema de propulsión más lejos y de ahí que en 2010 presentase el Opel Flextreme GT/E, una futura berlina del segmento D que jamás llegó a producción.

Opel Ampera-e. 2017

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En 2017 conocimos el Opel Ampera-e. Se trataba de un 100% eléctrico, con una impresionante autonomía eléctrica, de 423 kilómetros (según la homologación WLTP, muy «optimista»). Con cinco pasajeros y maletero suficiente, contaba con un potente motor eléctrico de 204CV (150 kW)… pero no cuajó tampoco en el mercado.

Fuente: Opel
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