¿Quién dijo que un SUV compacto no podía ser divertido de conducir? Parece que ese es el reto al que decidieron hacer frente los ingenieros de BMW, trasladando el alabado carácter deportivo de sus compactos y berlinas al segmento de moda: el de los SUV, situando a este nuevo BMW X2 a “medio camino” entre el dinamismo de un Serie 1 y la robustez típica de la Serie X. Con toda seguridad estamos ante un modelo que inaugura nuevas vías para futuros lanzamientos de la marca alemana…

Y eso que en el catálogo de la firma de Múnich ya cuentan con un todocamino compacto como es el BMW X1 (que probamos en el momento de su lanzamiento), pero dentro de su política de diversificación de modelos el nuevo BMW X2 va un paso más allá, siguiendo casi al pie de la letra las directrices de diseño mostradas por el BMW X2 Concept, dado a conocer en el Salón del Automóvil de París 2016.

Como ya os comentamos con motivo de la primera toma de contacto con el nuevo BMW X3, la “gama X” es fundamental para el fabricante alemán. Prueba de ello es que desde el año 1999, en que se lanzó el primer BMW X5, se han vendido más de 5.400.000 unidades de estos modelos (152.000 en el mercado español), o que uno de cada tres vehículos (34%) que BMW vende en el mundo es un BMW X. Este porcentaje aumenta hasta un 38,2% en nuestro país, con un incremento del 6,4% respecto al año 2016.

El modelo más vendido de la gama X dentro de nuestras fronteras (y también a nivel mundial) es el BMW X1, con 11.441 unidades comercializadas el pasado año. Lo cual es un genial augurio para nuestro protagonista de hoy, pues es de esperar que las cifras de ventas también alcancen niveles muy altos.

Así que vamos a analizar en detalle cuales son las principales características de este modelo, con el que la firma alemana ha levantado tantas expectativas, y si éstas realmente se acaban cumpliendo:

Exterior

Para el desarrollo de este nuevo BMW X2 (código interno F39) se ha partido del actual X1 (F48) y, al igual que él, toma como base una variante de la conocida plataforma modular UKL de la marca alemana, especialmente concebida para modelos de tracción delantera (aunque también se puede implementar, como es el caso, la tracción total) y disposición transversal de sus motores, que ya se está utilizando exitosamente en el mencionado X1 o, por ejemplo, en los Serie 2 Active Tourer y Gran Tourer, así como en la última generación de MINI.

Este modelo viene dispuesto a romper con ciertos cánones de diseño profundamente implantados en la marca alemana, instaurando un concepto innovador en el segmento con sus líneas muy atrevidas, llenas de carácter, remarcadas por colores muy llamativos como el Sunset Orange, Misano Blue o, bajo nuestro punto de vista, el más espectacular de todos y con el que estaba decorada nuestra unidad de pruebas: el denominado Galvanic Gold (amén de otros más “comunes” y discretos).

El BMW X2 nace con una clara vocación deportiva. En su aspecto exterior esto resulta aún más patente en el acabado M Sport y también en el M Sport X, una nueva configuración que aparece por vez primera en este modelo, combinando elementos y características de las familias BMW M y BMW X, y que resulta visualmente muy atractiva, tal y como pudimos comprobar en la unidad elegida para esta toma de contacto.

No obstante pese a tomar como punto de partida el BMW X1, y al indudable aire de familia (tal y como se puede apreciar en la anterior imagen comparativa de ambos modelos…) la inmensa mayoría de los “paneles” de la carrocería son diferentes como también lo son sus dimensiones, más reducidas y próximas a las de un modelo compacto (ver tabla adjunta):

El frontal resulta más agresivo (sobre todo en las líneas de equipamiento M Sport y M Sport X). Como elemento diferenciador, y por vez primera, la parrilla delantera (los conocidos “riñones” de la marca alemana) se ha invertido, de esta manera ahora la parte más ancha se sitúa en la zona inferior haciendo que, visualmente, aparente ser más enérgico y bajo. Sensación que se acentúa al prolongarse en unos grupos ópticos, de diseño más enérgico.

Estos últimos están formados por faros halógenos con luz diurna de tecnología LED para el acabado de serie y, opcionalmente en las versiones más equipadas, incorporan iluminación LED para las luces de cruce y de carretera, con funcionamiento adaptativo.

También modifica y amplía sus formas la gran abertura central de ventilación, rodeada de un marco hexagonal acabado en plástico gris, aunque esta decoración puede variar ligeramente en función del nivel de acabado, y que cuenta con otras dos pequeñas entradas en los laterales, encargadas de refrigerar los frenos. Lo que menos me gusta de esta zona son las formas cuasi triangulares de las entradas de aire en los extremos del paragolpes (al menos en el BMW X2 Concept éstas eran más profundas y aportaban mayor volumen y dinamismo…). Tampoco termina de convencerme el “regreso” a los faros antiniebla redondos (eso sí, dotados de tecnología LED), cuando ya hemos visto que, por ejemplo, en el BMW X3 se han abandonado por otros con un diseño más actual y dinámico… Pero salvo por estos pequeños detalles (gustos personales…) me parece un frontal muy atractivo, que no dejará de acaparar miradas.

En la vista lateral asimismo apreciamos notables diferencias frente a su hermano. Y no sólo por esos algo más de 7 cm de diferencia en altura, o los casi 8 cm en longitud. Sus formas han sido notablemente más trabajadas en el túnel de viento (como demuestra un coeficiente aerodinámico Cd = 0,28). Llama la atención el marcado contraste entre la parte superior de la línea de cintura (que va elevándose desde el paso de rueda delantero hasta los grupos ópticos posteriores) y la zona inferior.

En la primera las líneas son más dinámicas, inspiradas en la mejor tradición de los coupés de la marca (como bien demuestra la presencia del emblema de BMW en un lugar destacado del pilar C…), con una clara disminución de la superficie acristalada, y una zaga que se parece más bien a la de un hatchback, bastante menos tendida que la del resto de Sports Activity Coupé (SAC) de la firma alemana, sus hermanos mayores los BMW X6 y X4.

Mientras que en la parte inferior se ha tratado de aportar un aire más desenfadado (sobre todo en este nuevo nivel de equipamiento M Sport X), en línea con el resto de la familia X, destacando unos pasos de rueda reforzados con protecciones plásticas que se prolongan también a la zona inferior de las puertas y estriberas laterales. No podían faltar, claro está, un completa línea de atractivas llantas de aleación ligera, cuyo tamaño varía entre las 17 y 20 pulgadas de diámetro.

En la vista posterior hemos de fijarnos, en consonancia con la disminución de talla general, en la menor altura del cristal posterior, que aporta indudables dosis de deportividad (sobre todo con la presencia, opcional, del spoiler superior M), pero complica la visibilidad posterior.

Siguiendo las directrices marcadas por el lenguaje de diseño actual de la firma alemana, cabe señalar la disposición horizontal de todos los elementos, que acentúan la sensación de anchura del conjunto como, por ejemplo, los grupos ópticos traseros (divididos en dos secciones), más estilizados y de formas tridimensionales, dotados de tecnología LED en todas las versiones, con función de frenado dinámica.

También es nuevo el paragolpes posterior, en el que encontramos ahora la placa de matrícula, con atractivas inserciones plásticas que tienen más una función ornamental que de protección real, donde se disponen los tubos de escape (reales, y no “simulados” como se ha puesto tan de moda últimamente…), contando con una sola salida para las motorizaciones de 3 cilindros y dos (simétricas a cada lado) para las de 4 cilindros. En cualquier caso destacan por su considerable diámetro, nada menos que 90 mm, es decir, son tan grandes como las de un espectacular BMW X6 M.

Interior

Si bien el diseño exterior resulta de lo más sorprendente, el interior recibe muchos menos cambios de lo esperado respecto al BMW X1. ¿Es este un aspecto negativo? Todo lo contrario, pues resulta sinónimo de calidad en los materiales, ajustes excelentes, además de una ergonomía superlativa.

Y ¿cómo influye la pérdida de centímetros en la habitabilidad interior? Pues, para ser sinceros no tanto como lo que se podía pensar “a priori”, pues como ya hemos visto la batalla (distancia entre ejes) es idéntica y donde más se podría apreciar es en la altura del techo, aunque como los asientos se han situado más abajo, la distancia libre es más que suficiente para casi todas las tallas.

Lo primero que llama la atención es el diseño del salpicadero con superposición de superficies en forma escalonada (visto por vez primera en los BMW Active Tourer y Grand Tourer, y posteriormente en el BMW X1), que acentúa la sensación de profundidad y favorece la amplitud interior, en parte debido también a la presencia de un parabrisas muy “tendido”.

Todo ello acompañado de la calidad, ajustes y presencia de materiales nobles que son ya característicos de la marca bávara, en lugar de renunciar a ello (en favor de un precio final más contenido) como hace algún rival directo de reciente comercialización. Incluso podemos decir que nos da la impresión de que se ha ido un paso más allá en estos menesteres, mejorando lo que ya de por sí era bueno… Por ejemplo nos ha encantado el tratamiento que se ha dado al guarnecido plástico, que aunque de tacto duro, simula fibra de carbono y recorre todo el frontal del salpicadero. Hasta que no lo tocas no te das cuenta del material en el que está fabricado, causando una excelente sensación, al igual que los pespuntes en contraste, o la tapicería mixta que combina tela y Alcantara, con la que estaba equipada nuestra unidad de pruebas.

El salpicadero está presidido por una gran pantalla central, táctil, de última generación que incorpora las más avanzadas funciones de infoentretenimiento, tecnología BMW ConnectedDrive, la aplicación BMW Connected y utilidades opcionales, como Apple CarPlay (aunque no Android Auto…). Todas las funciones anteriormente mencionadas también pueden manejarse desde el mando giratorio y táctil del Sistema iDrive (situado en la consola central) o mediante el control inteligente por voz, de impecable funcionamiento.

Justo debajo, la parte central del salpicadero (al igual que la pantalla) está ligeramente girada hacia el conductor en aras de mejorar la ergonomía de uso de los aireadores, los mandos físicos del sistema de audio o los del conjunto de climatización.

Y ya que hemos mencionado la consola central (situada más baja y que no nos “abraza” como estamos habituados en las berlinas de la marca), junto al mando del iDrive se posiciona la palanca de la caja de cambios automática Steptronic de 8 relaciones (de tipo convertidor de par y firmada por Aisin) que cuenta con un selector de marcha electrónico “shift by wire”, conjuntamente con los pulsadores desde los que elegir los diversos modos de conducción, el asistente de aparcamiento o el control de descenso en pendientes (Hill Descent Control), además del freno de estacionamiento eléctrico.

En la parte delantera de dicha consola contamos con una doble compuerta deslizante que da acceso a los portabebidas y a un pequeño compartimento portaobjetos, mientras que en la zona posterior se completa el conjunto con un apoyabrazos central, bajo cuya tapa abatible se puede incluir un dispositivo de carga inalámbrica para nuestro Smartphone.

Una vez nos acomodamos en el puesto del conductor, comprobamos que la postura poco tiene que ver con la que adoptaríamos en un SUV al uso, y nos da la sensación de estar a bordo de una berlina de la marca, y no tanto un modelo de la familia X. Ello se debe a que los asientos se han posicionado 2 cm más bajo y el salpicadero se ha recolocado un poco más alto.

Los asientos delanteros cuidan especialmente bien a sus ocupantes, con un diseño marcadamente deportivo, con abultados laterales en la banqueta y el respaldo que recogen perfectamente el cuerpo cuando decidimos explorar los límites dinámicos de este X2. Asimismo pueden regularse eléctricamente en multitud de parámetros, además de contar con memorias para guardar la configuración idónea de varios conductores. También pueden ser, opcionalmente, climatizados.

Delante de nosotros encontramos, una vez más, el magnífico volante M (¿cuántas veces hemos repetido ya que nos encanta?…), que dispone de ajuste mecánico de la columna de dirección e incluye en sus “brazos” horizontales los controles integrados de los asistentes de conducción, de los menús del ordenador de a bordo y del sistema de infoentretenimiento. Tras él tampoco podían faltar las levas de la caja de cambios automática que nos facilitarán enormemente el “trabajo” a la hora de subir o bajar marchas, especialmente por la situación de la palanca en la consola central, bastante más baja de lo que habitualmente nos tiene acostumbrados la marca alemana (aquí se nota también su herencia directa del BMW X1…).

El cuadro de instrumentos incorpora tecnología Black Panel, aunque su diseño tiene una apariencia similar a la del X1, quizá demasiado “sobria” para lo que el aspecto del modelo parece indicar. En él encontramos las 2 grandes esferas destinadas al cuentarrevoluciones y al velocímetro, con otros 2 pequeños indicadores, incrustados en ellas, donde se nos muestra la temperatura del líquido refrigerante y el nivel de combustible. En el centro se sitúa una pantalla TFT de 5,7 pulgadas, aunque la información ofrecida por el ordenador de a bordo se queda algo corta para lo que se estila actualmente, quizá se podía haber aprovechado el lanzamiento de este vanguardista modelo para incorporar un “copkit virtual”, como lo han hecho ya alguno de sus rivales directos.

En contrapartida sí cuenta con el BMW Head-Up Display, que proyecta la información directamente sobre el parabrisas (y no sobre una pantalla de plástico escamoteable) donde podremos consultar, sin apartar la vista de la carretera, la información más relevante de audio, navegación, sistemas de asistencia al conductor, advertencias, mensajes de Check Control, indicación de velocidad, etc.

Pese a las menores dimensiones generales de este X2, frente a su hermano, no echamos demasiado en falta esa diferencia de centímetros, y los ocupantes de las plazas traseras cuentan con suficiente espacio, tanto longitudinal como, incluso, en altura (pese a la línea descendente del techo…) Eso sí, siempre que viajen sólo 2 pasajeros, porque si hay necesidad de “acoplar” un tercero se encontrará con una plaza estrecha, con el respaldo duro y un prominente túnel de transmisión que le obligará a viajar con las piernas separadas (aceptable para un corto recorrido urbano, pero poco más…).

No obstante, aun contando con prácticos respaldos abatibles en una proporción 40/20/40, reclinables en 2 posiciones para aumentar el volumen del maletero, además de 3 anclajes Toptether integrados y puntos de fijación ISOFIX en las plazas laterales, pierde algunos puntos en versatilidad respecto al BMW X1 pues la banqueta de estos asientos no es divisible, formando una única pieza. Tampoco se puede mover longitudinalmente para maximizar el espacio de carga o priorizar la comodidad de los ocupantes de las plazas traseras (cuando en el BMW X1 se cuenta con 13 cm de deslizamiento longitudinal).

Por último existe la posibilidad de incorporar un techo de cristal panorámico, que aumenta notablemente la luminosidad en el interior.

Maletero

El portón trasero cuenta con accionamiento automático, además de apertura y cierre eléctricos, pudiendo activarse bien desde el pulsador de la propia tapa o desde un interruptor situado en la puerta del conductor (asimismo cabe la posibilidad de apertura y cierre desde el mando a distancia). Si optamos por el “Acceso Confort” podremos abrir y cerrar mediante un sistema de “manos libres”, aproximando el pie al sensor existente en la parte baja del parachoques trasero.

El borde de carga no se sitúa precisamente bajo, aunque tampoco resulta una altura insalvable a la hora de subir los bultos más pesados, estando protegido por dos inserciones de acero inoxidable.

Una vez nos centramos en el hueco resultante observaremos que, aunque ha visto reducida su capacidad, con 470 litros (505 litros en el X1) es mayor que el de muchos modelos compactos y, en todo caso, más que suficiente para el equipaje de sus ocupantes, con la posibilidad de cargar, por ejemplo, hasta 4 maletas de cabina, una bolsa de viaje, y algún objeto más, obsequiándonos con unas formas aprovechables que facilitarán la estiba.

Además existe la posibilidad, ya conocida en otros modelos de la firma germana, de abatir los respaldos de los asientos posteriores (desde unos tiradores en el propio maletero) en una proporción 40/20/40, con lo que la capacidad máxima llega hasta unos más que destacables 1.355 litros (1.550 litros en el X1).

El piso rígido puede plegarse, e incluso extraerse o colocarse detrás de los asientos traseros de forma muy sencilla, obsequiándonos con un hueco donde poder transportar el kit reparapinchazos (no hay rueda de repuesto…), triángulos de emergencia o aquella pequeña impedimenta que no queramos quede a la vista.

Tampoco puede faltar un compartimento portaobjetos a la derecha, que incluye una red elástica, una cinta de sujeción a la izquierda o una toma de corriente de 12 voltios, además de ganchos para bolsas y 4 argollas de amarre.

Equipamiento y precio

No ponemos en duda el esfuerzo que realizan las marcas Premium en ofrecer el mejor equipamiento posible en las versiones básicas de sus modelos. Pero la realidad es tozuda, y si finalmente decidimos dotar a nuestro futuro vehículo con los últimos avances tecnológicos y en materia de seguridad, tendremos que pasar por caja de manera irremediable. Lo que supone incrementar notablemente la factura final. Y, si no, a las pruebas nos remitimos.

Los precios para nuestro país del nuevo BMW X2 aumentan 1.500 euros respecto al BMW X1 (siempre a igualdad de motorización, sistema de tracción y caja de cambios). Estas son las tarifas oficiales:

Resulta cuando menos curioso que la versión de acceso a la gama sea el BMW X2 sDrive18d, cuando lo normal es que este “privilegio” corresponda a una motorización de gasolina, pero esta variante es tan eficiente, emitiendo menos de 120 g/km de CO2, que le permite no pagar impuesto de matriculación, convirtiéndose en una clara ventaja competitiva.

En todas las versiones se incluye como equipamiento de serie:

  • Llantas de aleación de 17 pulgadas (estilo 560)
  • Volante deportivo de cuero y multifunción
  • Perfomance control
  • Reposabrazos delantero
  • Sensor de lluvia
  • Climatizador bi-zona

  • Active Guard
  • Llamada de emergencia inteligente
  • Servicios ConnectedDrive
  • Servicios Remotos
  • Radio BMW Professional con Bluetooth
  • Garantía de reparación extendida tercer año o 200.000 km
  • Carriles longitudinales para la baca
  • ISOFIX en asiento del acompañante

Para mejorar esta oferta básica se proponen tres niveles de acabado:

Advantage (+1.850 euros):

  • Faros y luces antiniebla LED
  • PDC delantero y trasero
  • Apertura automática del portón
  • Control de crucero

M Sport X, que se estrena por vez primera en la gama BMW (+6.250 euros):

  • Tapicería en Alcantara/Gelb
  • Asientos deportivos
  • Llantas de aleación de 19 pulgadas
  • Suspensión deportiva (-10 mm)
  • Dirección deportiva M
  • Volante M de cuero
  • Paquete de iluminación
  • Paquete exterior M Sport X
  • Guarnecido interior en Antracita
  • Molduras específicas

M Sport (+6.250 euros):

  • Tapicería en Alcantara/Blau
  • Asientos deportivos
  • Llantas de aleación de 19 pulgadas
  • Suspensión deportiva (-10 mm)
  • Dirección deportiva M
  • Volante M de cuero
  • Paquete de iluminación
  • Paquete exterior M Sport
  • Guarnecido interior en Antracita
  • Molduras específicas

Además de poder completar dicho equipamiento con los paquetes Connectivity, Innovation, Travel, Executive y Executive Plus o un ingente catálogo de accesorios originales.

Pero si hay algo a lo que otorga gran importancia la marca alemana es la seguridad, tanto pasiva como activa, incorporando los últimos avances en dicha materia agrupados, entre otros, en el sistema de asistencia al conductor basado en cámara Driving Assistant Plus, que incluye:

  • Control de crucero activo con función Stop&Go
  • Asistente en atascos
  • Advertencia de salida de trayectoria
  • Advertencia de choque con función de frenado City
  • Advertencia de personas con función de frenado City
  • Asistente de luz de carretera
  • Speed Limit Info
  • Speed Limit Assist:
  • Llamada de Emergencia Inteligente

Y, por último, tampoco podemos pasar por alto, en un mundo conectado, el conjunto de aplicaciones y servicios inteligentes BMW ConnectedDrive, el punto de acceso WiFi integrado, BMW TeleServices, los Servicios Remotos o el asistente de movilidad personalizado BMW Connected.

Nada mal, ¿verdad? Bien, pues si queréis haceros con una unidad como la que nosotros hemos conducido en esta prueba, que incorporaba la práctica totalidad de lo aquí mencionado (15.000 € en extras…), deberéis estar dispuestos a gastaros más de 61.000 €…

En cualquier caso os recomendamos, como siempre, que si estáis decididos a adquirir un BMW X2 no dejéis de consultar el buscador de Coches.com, donde podréis localizar la mejor oferta de los concesionarios oficiales de la marca, así como nuestro comparador de seguros, donde también encontrareis el que mejor se adapte a vuestras necesidades y presupuesto.

Motor

Aunque en el momento del lanzamiento únicamente estaban disponibles dos motorizaciones (las más potentes de gasolina y gasóleo), a partir de este mismo mes la oferta se ha ampliado considerablemente, gracias a la incorporación de nuevos propulsores de 3 y 4 cilindros ya vistos, por ejemplo, en el BMW X1 y en otros modelos de la marca “hermana” MINI, aunque convenientemente actualizados.

La mejor forma de entender las posibles combinaciones de motorización, caja de cambios y sistema de tracción es echar un vistazo a la siguiente tabla, donde podréis ver claramente todas las opciones disponibles y sus principales características:

Todas las motorizaciones emplean las más avanzadas tecnologías de la marca en materia de reducción de consumos y emisiones, bajo la denominación BMW EfficientDynamics: aerodinámica optimizada, Auto Start&Stop, dirección electromecánica, indicador de cambio de marcha, ECO PRO con modo crucero, bomba de aceite controlada electrónicamente, neumáticos con baja resistencia a la rodadura, tecnología BMW EfficientLightweight además de la última evolución del sistema BMW xDrive de tracción total, más eficiente y ligero, o el BMW BluePerformance, en el caso de las motorizaciones diésel.

Otra peculiaridad del SAC germano es el variado elenco de cajas de cambio disponibles, que van desde la manual de 6 relaciones (Getrag 6MTT220, para el X2 sDrive18i, Getrag 6MTT350, para el X2 sDrive18d, y Aisin AiBG6, para el X2 xDrive18d), pasando por las de doble embrague y 7 relaciones (Getrag 7DCT-300, para el X2 sDrive18i y X2 sDrive20i) y, finalmente, de convertidor de par y 8 relaciones (Aisin 8G45-460, para X2 sDrive18d y X2 xDrive20d).

Centrándonos en el propulsor de la unidad probada, el BMW X2 xDrive20d, nos encontramos ante “un viejo conocido” pues se trata del bloque de 4 cilindros en línea, en disposición transversal y 2 litros de cilindrada (cubica 1.995 cm3), con inyección directa tipo common-rail y tecnología BMW TwinPower Turbo, con sobrealimentación mediante un turbo de geometría variable, que le valen para alcanzar una potencia de 190 CV a 4.000 rpm y un par máximo de 400 Nm entre 1.750 y 2.500 rpm. En este caso va asociado, como ya hemos comentado, a una caja de cambios automática Steptronic de convertidor de par, con 8 relaciones, y a la tracción total xDrive. Las prestaciones son dignas de resaltar, con una velocidad punta de 221 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,7 segundos, con un consumo medio entre 4,7 y 4,9 l/100 km y unas emisiones de CO2 entre 124 y 128 g/km, para un peso en vacío de 1.675 kilos.

En cualquier caso, estamos ante un brillante propulsor que siempre ha destacado (y esta vez no iba a ser menos…) por su magnífico funcionamiento, con una suavidad digna de motorizaciones de gasolina, excelente aislamiento (el ruido y vibraciones propio de este tipo de mecánicas apenas se transmiten al interior…) y, lo más importante, capaz de proporcionar un dinamismo sobresaliente a este y muchos otros modelos del fabricante alemán. Además, lo hace con unos contenidos consumos gracias, entre otros sistemas, a la posibilidad de navegar “a vela”, desacoplando el propulsor y la caja de cambios, cuando las condiciones del terreno son favorables…

Como siempre decimos, en este tipo de tomas de contacto al sprint, las cifras de consumos obtenidas no son significativas, pues no se suelen recorrer suficientes kilómetros, y éstos se realizan a un alto ritmo, y por diferentes conductores, sin el “cuidado” preciso a la hora de “pisar el acelerador”. No obstante, resulta muy difícil superar un consumo medio real en torno a los 6,5 l/100 km lo que hace que, con una capacidad del depósito de 51 litros, sea relativamente sencillo llegar a los 800 km de autonomía, que serán muchos más a nada que tengamos un poco de cuidado… o que optemos por el depósito de combustible de mayor capacidad (10 litros adicionales…).

Comportamiento

Una vez reunida la prensa especializada que acudimos en esa jornada a la presentación de este singular modelo, en el que la firma alemana tiene puestas tantas esperanzas, y tras el café de rigor, había llegado el momento de conducir la unidad del nuevo BMW X2 que habíamos reservado previamente. En concreto en Coches.com nos decantamos por una de las versiones más atractivas y prestacionales, el BMW X2 xDrive20d con el nivel de equipamiento M Sport X (primer modelo que lo incorpora…) que, además, estaba decorada en la bonita tonalidad Galvanic Gold (que es el color de posicionamiento para este nuevo X2).

El recorrido de prueba comenzó padeciendo el intenso tráfico matutino de salida de la capital de España, lo que nos vino “de perlas” para verificar el buen funcionamiento del asistente de atascos y el de advertencia de choque con función de frenado pero, pese a los trastornos y el retraso que nos supuso en nuestro “apretado” horario, pudimos comprobar de primera mano cómo se desenvolvía este nuevo BMW X2 en uno de los ambientes que probablemente sea de los más frecuentados por sus futuros propietarios: el urbano.

Y es que dentro de este SAV, nos sentiremos casi como si de un modelo compacto se tratara, pues ni el acceso es incómodo, y la postura de conducción se asemeja a la que podremos adoptar en uno de estos vehículos. Además sus dimensiones recortadas respecto al BMW X1 (recordemos casi 8 cm menos de longitud y 7 cm de altura) serán de gran ayuda a la hora de circular entre el caótico tráfico urbano, o encontrar estacionamiento (en la calle y en garajes), además de disfrutar de la agilidad propia, que BMW confiere a todos sus modelos.

Con esta motorización diésel, sobre todo si elegimos la opción ECO PRO de sus 3 modos de conducción, los consumos bajos están garantizados, apoyado en el sistema de parada y arranque automático, y en el suave funcionamiento de la caja de cambios automática Steptronic. Pero ya sabéis cómo se están poniendo las cosas en los grandes núcleos urbanos para los vehículos diésel (aunque cumplan sobradamente todas las normativas medioambientales…), por lo que deberéis madurar mucho vuestra decisión a la hora de decantaros por este tipo de motorización o por una de las opciones de gasolina.

Lo que menos se adecúa a este tipo de utilización es un tarado de la suspensión excesivamente rígido que, como veremos más adelante, nos vendrá “de perlas” a la hora de practicar una conducción decidida y contener los movimientos de la carrocería, pero no es el idóneo para superar los baches con los que nos “obsequian” nuestros ayuntamientos, o los omnipresentes “guardias tumbados”, sin que la espalda se resienta, magnificado este inconveniente porque en esta variante M Sport X la altura de la suspensión está rebajada en 10 mm, además de las generosísimas dimensiones de las llantas y el bajo perfil de sus deportivos neumáticos.

Por tanto lo mejor era “huir” de la ciudad lo más rápidamente posible, hacia la sierra madrileña. El día había amanecido sin una sola nube, con un sol radiante, aunque el frío se dejaba sentir en el ambiente por las recientes y copiosas nevadas. La carretera M-601, que sube hasta el Puerto de Navacerrada, con su sinuoso trazado e impecable asfalto hacía que el nuevo BMW X2 se sintiese “en su salsa”. Bastó con seleccionar el modo de conducción SPORT para que sus reacciones fuesen mucho más inmediatas, la dirección deportiva M nos permitiera guiar el tren delantero justo hacia donde queríamos, los cambios de marcha instantáneos (sin perder suavidad en las transiciones) y la respuesta del motor más contundente, ideal a la hora de realizar rápidos adelantamientos.

Aquí sale a relucir su firme pisada y sano comportamiento que nos invita a ir cada vez más deprisa, sorprendiendo su eficacia en este tipo de vías. No cabe duda que estamos ante todo un BMW si bien es cierto que, al límite, cuando forzamos mucho la situación, muestra una ligera tendencia subviradora, aunque bastará dejar de ejercer presión sobre el acelerador para que vuelva “al redil” (si es que antes no lo han conseguido las ayudas electrónicas…). En definitiva un comportamiento “sano y fácil”, apto para la mayoría de los conductores.

Además, la tracción inteligente a las cuatro ruedas BMW xDrive es un gran apoyo cuando la carretera se encuentra cubierta de sal o con humedades en las zonas de umbría, aparte de ayudarnos a no quedarnos “tirados” en algunos tramos nevados o con hielo, como ocurría cada vez que abandonábamos la carretera para realizar las fotos que ilustran esta prueba.

Recordemos que, en esencia, se trata de un modelo de tracción delantera que, dependiendo del tipo de conducción o del estado del terreno, distribuye el par motor de forma variable y ajustándolo de manera continua entre el tren anterior y el posterior ayudado, además, por la presencia de un embrague de discos múltiples, regulado electrohidráulicamente, en el diferencial trasero. Para ahorrar combustible y evitar el desgaste mecánico, la tracción trasera se desactiva completamente a nada que las circunstancias sean favorables, volviendo a reactivarse de manera casi instantánea en cuanto sea necesario. Por último, incorpora el Control de Descenso de Pendientes (Hill Descent Control), que se puede activar desde un pulsador en la consola central, para mantener una velocidad baja en las cuestas abajo.

Queda pues bastante claro que el BMW X2 no es SUV al uso, al que le guste circular por campo, pero os podemos asegurar que saldrá airoso de más de una situación complicada, a poco que nos lo propongamos. El problema puede venir más por sus discretísimas cotas todo-terreno (altura libre o ángulos de entrada, salida y ventral) y por el tipo de neumático montado.

Una vez coronado el mítico puerto emprendimos el descenso por su vertiente norte, ya en la comunidad castellanoleonesa, con las mismas positivas sensaciones que tuvimos en la subida solo que ahora, además, pudimos poner a prueba el sistema de frenos, que aguantó estoicamente el duro trato al que le sometimos, obsequiándonos con un tacto firme y dosificable, con una notable resistencia al uso intensivo y con unas distancias de frenado brillantes.

Pero el tiempo “se nos echaba encima” y debíamos apresurarnos para cumplir el horario establecido por la organización, pues teníamos una cita… ¡en la Cárcel de Segovia!.

Sí, sí, tal como suena. Pero no os asustéis que ni los “chicos” de BMW ni nosotros mismos habíamos hecho nada “condenable” (por lo menos que sepamos…), sino que actualmente este centro penitenciario se ha reconvertido en un singular Centro de Creación Cultural, donde se desarrolló la presentación nacional de este BMW X2.

En tan “pintoresco” lugar, recorriendo sus patios, pasillos o celdas, donde tiempo atrás moraba “lo peor” de la sociedad, pudimos conocer de primera mano las novedades que el nuevo BMW X2 intenta aportar al “poblado” segmento de los SUV compactos. Un “soplo de aire fresco” para la categoría, expresión que no deja de tener su gracia teniendo en cuenta el lugar donde nos encontrábamos…

Tras la amena charla de presentación del nuevo modelo alemán, y “reponer fuerzas” degustando la rica gastronomía de la zona, había llegado el momento de regresar a la capital de España. El viaje de vuelta se desarrolló casi en su totalidad por autopista y autovía, para que pudiéramos apreciar que el nuevo BMW X2 ofrece un comportamiento magnífico y una comodidad a la altura de las mejores berlinas de la marca, también a la hora de realizar grandes viajes a alta velocidad por este tipo de vías.

Por tanto, nada mejor que volver a poner el selector de modos de conducción en la posición COMFORT (que es el modo por defecto) y activar las novedosas ayudas a la conducción que incorporaba esta unidad (control de crucero activo, advertencia de salida de trayectoria o Speed Limit Assist, entre otros…) para que el viaje resultara de lo más placentero a sus mandos, sin riesgo de recibir días más tarde una “misiva” de las autoridades de la DGT, además de mantenernos siempre dentro de los límites de nuestro carril o guardando la preceptiva distancia de seguridad con el resto de vehículos.

Así transcurrió plácidamente el recorrido de vuelta, disfrutando de la amena conversación con los compañeros de profesión que nos acompañaban o de la música del excelente equipo de sonido firmado por Harman-Kardon, con sus 12 altavoces y 360 W de potencia, hasta que nos reencontramos nuevamente con el sempiterno atasco de tráfico que obstruye las arterias madrileñas a primera hora de la tarde…

Había llegado el momento de devolver este BMW X2 y regresar a nuestros “cuarteles generales”, a seguir con nuestro trabajo para intentar plasmar en este artículo las impresiones que el nuevo producto de la firma bávara nos había provocado.

Opinión de Coches.com

En la dura lucha por alzarse con una posición de privilegio dentro del segmento de los SUV compactos, uno de los de mayores cifras de ventas dentro del mercado actual, BMW se encuentra muy bien posicionada gracias al éxito comercial que ha supuesto el X1 y, ahora, con el nuevo BMW X2 pretende ir incluso más allá, ofreciendo un producto transgresor (pero sin perder su carácter Premium) que destaca por su llamativo diseño, avanzada tecnología y comportamiento deportivo.

No le faltan rivales que intentarán ponérselo muy difícil a la hora de triunfar, algunos de ellos de reciente lanzamiento como los Volkswagen T-Roc, Jaguar E-Pace o incluso Volvo XC40 (haciendo valer sus “galones” como Coche del Año en Europa 2018), y otros que pronto dejarán paso a sus sucesores, como los Mercedes-Benz GLA y Audi Q2 (aparte de alguno que otro más…).

Frente a ellos, aparte de la calidad percibida, numerosos avances tecnológicos y dinamismo que se supone a todo BMW, juega ahora con la baza de un diseño más rompedor y personalidad a raudales, especialmente dirigido a un público joven (y pudiente…). En definitiva un modelo absolutamente único, ya que no hay nada parecido ni en la extensa gama de la firma alemana ni en el segmento de los SUV compactos.

Con esta nueva propuesta la marca bávara casi completa su gama SUV (a falta del grandioso y tecnológico X7 que llegará después del verano…), con un total de 6 modelos, pues a las opciones más familiares de los X5, X3 y X1 se suman las correspondientes variantes “deportivas” como son los X6, X4 y el modelo hoy analizado, el X2. Aunque poco tenga que ver con estos últimos en el apartado estético y menos en esa línea “supuestamente” coupé de la zaga.

Por todo ello, si estás buscando un vehículo de estética y habitabilidad próxima a un SUV pero no vas a salir del asfalto y valoras un comportamiento dinámico de primer nivel en carreteras de curvas, esta puede ser una de las mejores bazas del segmento, siempre que estés dispuesto a asumir el “sobrecoste” que supone llevar el emblema de la firma bávara en el frontal (y ahora también en los pilares “C”….), lo que conlleva que la factura final se acerque peligrosamente (y en algunos casos supere) los 60.000 €, por lo que a fin de cuentas no deja de ser un vehículo compacto, por mucho que se catalogue dentro de la categoría Premium.

Rizando el rizo: ¿se desarrollará en un futuro una versión M-Performance sobre este modelo? Es de suponer que sí, aunque de momento no ha sido anunciada… En cualquier caso finalizamos este análisis con la misma frase que ya mostramos en el titular: “¿Quién dijo que un SUV compacto no podía ser divertido de conducir?”

BMW X2 xDrive20d
8.3 Nota
Lo mejor
  • Aspecto juvenil y desenfadado
  • Comportamiento dinámico similar a un compacto deportivo
  • Calidad percibida
  • Dotación tecnológica y de seguridad
Lo peor
  • Tarifas “Premium” y coste del equipamiento opcional
  • Pérdida de espacio interior y maletero frente al X1
  • Banqueta trasera no divisible (sí los respaldos) ni deslizable longitudinalmente
  • Compatibilidad con Apple Car Play, pero no con Android Auto
Diseño9
Habitabilidad8
Acabados9
Maletero8
Equipamiento8.5
Motor8.5
Comportamiento8.5
Calidad Precio7

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