La de los descapotables es probablemente la carrocería más pasional de todas en cuanto tenemos en el mercado. En muy pocas ocasiones se convertirán en una compra racional hecha pensando únicamente con la cabeza, lo más probable es que se trate de una decisión tomada con el corazón. Porque al fin y al cabo, tienen algunas limitaciones que no aparecen en otro tipo de vehículos y algunas desventajas evidentes. También bondades que serán muy apreciadas por sus seguidores.

También conocidos con las denominaciones cabrio, roadster, convertible o spyder; son aquellos modelos que pueden prescindir del techo ofreciendo una conducción a cielo descubierto. Su demanda actual no es demasiado alta (a pesar del buen clima español) y se han ido reduciendo el número de opciones disponibles con el paso del tiempo. De todos modos, todavía quedan fabricantes dispuestos a apostar por los descapotables, así que vamos a dar algunos consejos esenciales para su compra.

Descripción

Lo primero que hay que decir es que, por su concepción, estos vehículos suelen derivar de los coupés. Un desarrollo desde cero sería demasiado costoso, así que normalmente derivan de un tres puertas que ha sido reestructurado para poder renunciar al techo. Aunque todavía a día de hoy quedan algunos pocos que fueron concebidos como descapotables desde el principio del proceso y que, por lo tanto, no provienen de ningún otro ejemplar (véase el Mazda MX-5 o el Mercedes SL).

La peculiaridad de los descapotables es que podemos encontrarlos en todo tipo de medidas, partiendo desde menos de 4 metros de largo y hasta superar los 5 metros de longitud. Normalmente los tenemos divididos entre descapotables compactos y descapotables grandes para diferenciarlos, marcando aproximadamente los 4,40 metros como punto de inflexión. El tamaño puede determinar el número de plazas que tienen, como veremos más adelante.

Tipos de descapotable

Y algo primordial para el que esté buscando descapotable es saber diferenciar los distintos tipos que hay y elegir el que más se ajuste a sus gustos o necesidades. Ya hemos hablado a fondo de las distintas opciones disponibles, por lo que vamos a simplificar a las más extendidas en el mercado actual. Tampoco ayuda que términos como cabrio, convertible o roadster; que antes tenían un significado bastante preciso, ahora hayan quedado un poco desdibujados porque algunas marcas los utilizan indistintamente siguiendo solo a criterios de marketing.

Resumiendo, podríamos empezar nombrando a los descapotables de techo practicable, en los que se mantiene el pilar C y una lona (que queda plegada a la vista) sustituye a lo que antes sería de chapa. El siguiente paso serían las capotas de lona que quedan alojadas en un compartimento en la zona del maletero, un esquema que también puede ser adoptado por el techo duro retráctil de los coupé-cabrios. Por último, hablar de los tipo targa, en los que se retira un panel rígido de una sola pieza y deja una silueta muy reconocible.

Como hemos visto, hay dos grupos principales que se categorizan por el material de la capota. Los que tienen capota de lona tienen ventajas como su simplicidad o su peso inferior, así como un precio más asequible. También son la opción más purista. Sus desventajas serían un menor aislamiento o la posibilidad de sufrir un acto vandálico. Por otro lado, los de techo duro retráctil destacan por el buen aislamiento o que no rompe tanto la estética del vehículo, pero son más caros, más pesados y más propensos a averiarse.

El tipo de apertura también debe ser tenida en cuenta por aquellos que busquen un descapotable. Todavía quedan algunos ejemplares con apertura manual, principalmente aquellos que tienen capota de lona. Suelen ser fáciles de operar, bastando con abrir un seguro, deslizar hasta su posición y volver a bloquear. Al ser un sistema tan sencillo suele ser bastante barato. Los que tienen apertura eléctrica son más cómodos, pues bastará pulsar un botón para que la capota se abra o se cierre. Sin embargo, tener un sistema así ya da pie a que pueda romperse.

Antes hemos mencionado el aislamiento de los descapotables y cómo los de techo duro retráctil ganaban a los de capota de lona en este aspecto. Aunque esa condición se da de forma general, hay que decir que ahora las capotas de lona están mucho más conseguidas, pues cuentan con varias capas y consiguen una insonorización notable que jamás habrían soñado sus antepasados. También consiguen aislar bastante bien de las temperaturas extremas, aunque con el paso del tiempo habrá que comprobar que no haya filtraciones.

Interior

Asientos delanteros del Mazda MX-5 RF

El tener una capota o un techo duro retráctil va a afectar al interior del vehículo. En primer lugar con una pérdida de espacio, ya que esa cubierta tiene que poder quedarse plegada en algún lugar. Eso se traduce en una habitabilidad menor que en otros modelos equivalentes. A veces incluso podemos ver la supresión de las plazas traseras si se deriva de un coupé o su mantenimiento con unas dimensiones inferiores o con un maletero más pequeño.

Se suele dar la condición de que no se homologan con cinco plazas como suele ser habitual en el resto de turismos debido a esa falta de espacio. Normalmente encontraremos descapotables biplazas o con cuatro plazas (2+2), en los que las traseras son bastante justas. Los asientos delanteros suelen ofrecer una buena habitabilidad, con una posición de conducción baja y unas cotas aceptables para las piernas y la cabeza. Solo los más altos sentirán algo de claustrofobia en los modelos más pequeños, como el Mazda MX-5.

Plazas traseras del Audi S5 Cabrio

Las plazas traseras (en los que las tienen) son otro cantar y lo normal es que el espacio sea insuficiente. Suelen ser más recomendables para niños que para adultos porque apenas hay sitio para las piernas. Por otro lado, la anchura es bastante holgada al haber suprimido la plaza central. Esto es aplicable tanto a los modelos compactos como a los grandes, en este caso que las dimensiones sean mayores no se traduce en unas plazas traseras más amplias.

Maletero

Maletero del MINI Cooper S Cabrio

Con el maletero de los descapotables suele pasar lo mismo que con la habitabilidad interior. La capota suele ir alojada en esta zona y, por lo tanto, le resta mucho espacio de carga. En este caso sí que dependerá de las dimensiones o de la tipología del vehículo. Lógicamente modelos como el Mazda MX-5 o el MINI Cabrio tendrán un maletero pequeño (130 y 160 litros respectivamente) porque ninguno supera los 4 metros de largo.

Sin embargo, hay otros ejemplares que superan los 4,5 metros de longitud y tampoco pasan de los 200 litros. Hablamos de la larga lista de descapotables de alto rendimiento, entre los que podemos nombrar a los Audi R8 Spyder, Mercedes-AMG GT Roadster, además de otros de marcas como McLaren, Lamborghini o Ferrari. Por suerte, también habrá otros modelos en los que se aproveche mejor esta zona y se logren maleteros bastante aptos para viajar ocasionalmente.

Maletero del Audi S5 Cabrio

Los de modelos compactos como el Audi TT Roadster o el BMW Z4 ya están por los 280 litros, suficientes para una escapada de fin de semana de los dos pasajeros que caben en su interior. Pero luego hay otros modelos de cuatro plazas (que derivan de coupés) que superan los 350 litros de capacidad. Es el caso de algunos como el Audi A5 Cabrio o el Mercedes Clase E Cabrio.

Motores y cambio

Motor del Audi TT Roadster 45 TFSI

La tradición dice que los descapotables deben llevar motores de gasolina (un diésel nunca encajaría en el concepto), cambio manual y ser de propulsión. Aunque en la actualidad eso ha ido tergiversando y ahora la oferta es realmente amplia, apareciendo esa combinación tan purista pero también otras de otro tipo. La gasolina sigue siendo la opción predominante en este tipo de modelos, aunque también hay disponibles algunos diésel para los que necesiten cubrir largas distancias.

Los que derivan de otros modelos suelen mantener la gama mecánica de éste y por lo tanto es habitual que tengan algún diésel disponible. Lo que llama la atención es que los sistemas de propulsión alternativos todavía no han llegado a los descapotables. Apenas hay algunos que incluyen tecnología Mild Hybrid (que casi no la contamos para entrar en esa categoría), no hay ninguna opción híbrida y solo una híbrida enchufable: el BMW i8 Roadster. En cuanto a eléctricos, apenas hay dos descapotables, los curiosos Citroën e-Meharismart EQ fortwo Cabrio (antes de la llegada del esperado Tesla Roadster).

Palanca de cambios del BMW Z4

La variedad mecánica en los descapotables es muy elevada. Podemos encontrar todo tipo de motores, cubriendo un amplio abanico que va desde los dos hasta los doce cilindros, con potencias comprendidas entre los 69 y los 800 CV. Aunque parezca mentira los polos opuestos los ponen el 0.9 bicilíndrico del Fiat 500C y el V12 de 6.5 litros del Ferrari GTS. Precisamente ese es el modelo de los 800 CV (hay algunos de McLaren y Lamborghini que se quedan cerca superando los 700 CV), mientras que el menos potente es otro Fiat, el 1.2 MPI atmosférico.

Si sacamos una media ponderada, podríamos decir que los descapotables disponibles en el mercado rondan los 200 CV y que se está perdiendo el cambio manual, algo que ya hemos visto de forma general. Cada vez hay más opciones que vienen con transmisiones automáticas por defecto, sobre todo los más potentes. En cuanto al tipo de tracción, la cosa está un poco más repartida, habiendo opciones con tracción delantera, con propulsión y con tracción total casi a partes iguales.

Conducción

Y si hablamos de la conducción de un descapotable tenemos que remontarnos al principio del todo. La característica principal de estos modelos era la de poder circular a cielo descubierto y eso es lo que marca la diferencia. Es algo que no se puede explicar hasta que no se experimenta, una sensación de libertad y apertura al mundo que lo convierten en algo muy especial. La forma en la que llegan los estímulos sin que haya un filtro (el techo, en este caso) hace que los descapotables tengan un valor añadido.

El sol llegando directamente a la piel, el sonido del motor siendo percibido con claridad por los oídos o incluso los aromas del monte o de la costa inundando el olfato; son cosas que solo se pueden experimentar en un descapotable. La ventaja principal para su compra es la experiencia en sí, aunque también hay que considerar otra serie de factores que podrían influir en la decisión de compra de un modelo descapotable.

En primer lugar, este tipo de ejemplares no pueden llegar al mismo confort en marcha que sus homólogos de techo fijo. Si bien es cierto que los techos duros retráctiles ofrecen un alto grado de aislamiento de y de insonorización, siempre va a estar ligeramente por debajo. Lo mismo pasa con las capotas de lona, que ya cuentan con varias capas y que están muy logradas, pero que siguen siendo algo menos eficientes en este cometido.

También hay que tener en cuenta que cuando se conduce descapotado, el aire puede llegar a ser bastante molesto a ciertas velocidades. No todo el mundo aguantaría recorrer sin capota cientos de kilómetros por autovía, pues a 120 km/h es difícil mantener una conversación en el interior de prácticamente cualquier descapotable. En ese sentido, los modelos grandes de marcas premium consiguen destacar frente a los pequeños de marcas generalistas, en los que el ruido aerodinámico suele ser superior.

En este apartado hay que decir que ya la mayoría de modelos cuentan con deflectores de aire que consiguen reducir ese flujo que llega al interior. Se suelen colocar justo por detrás de los asientos delanteros, habiendo algunos que son manuales y hay que colocarlos antes de emprender la marcha, y otros que son totalmente automáticos. Con pulsar un botón se plegará o desplegará gracias a un accionamiento eléctrico.

Se suele decir que los descapotables son para primavera o para otoño, pues es cierto que no son amigos de las temperaturas extremas. Ir sin la capota en verano a 40 grados y con el sol incidiendo directamente sobre nuestras cabezas no suele ser recomendable, ni siquiera con el aire acondicionado o con una gorra. En el invierno también pasa lo mismo, aunque en algunos casos se lleva mejor gracias a elementos de equipamiento como el AirScarf de Mercedes, una calefacción para el cuello que sale del reposacabezas, o los asientos calefactables.

Seguridad y equipamiento

Arcos de seguridad del Audi TT Roadster

Se suele afirmar que los descapotables son menos seguros que el resto de vehículos ante un accidente. Esa afirmación no tiene demasiado fundamento hoy en día, ya que estos modelos reciben una serie de refuerzos estructurales en la carrocería para afrontar la pérdida del techo. Eso hace que la rigidez torsional quede prácticamente equiparada, aunque todavía algo inferior en algunos modelos. Estas modificaciones también hacen que se incremente el peso total del vehículo en torno a 100 kg de media.

No hay que olvidar que el techo cumple un papel fundamental en la seguridad cuando el vehículo vuelca y aquí está siendo eliminado por completo. Además de los nombrados refuerzos (algunos notables en el pilar A), hay otros elementos que destacan en los descapotables: los arcos de seguridad. Estos arcos metálicos aparecen en la zona trasera y tienen como objetivo que la cabeza de los ocupantes no toque el suelo en caso de volcar. Hay algunos que van fijos y a la vista y otros que van escondidos y que se despliegan en milésimas de segundo si se detecta un accidente.

Instrumentación del BMW Z4

En cuanto a los sistemas de seguridad y ayudas a la conducción, serán exactamente los mismos que en el resto de modelos. Es bastante habitual que ya casi todos estos modelos tengan elementos como el control de crucero adaptativo, el asistente de cambio de carril, las luces de carretera automáticas, el control del ángulo muerto o el reconocimiento de señales de serie en algunos modelos y al menos de forma opcional en el resto.

Lo mismo ocurre con el equipamiento tecnológico, siendo habitual el protagonismo de las grande pantallas táctiles. Los sistemas multimedia también han ido avanzando y destacan en términos de conectividad ofreciendo asistentes de voz avanzados o funciones destacadas como el tráfico en tiempo real. Como suele pasar en el resto de modelos, todo dependerá de lo que el usuario esté dispuesto a pagar, pues la lista de extras en las marcas premium alcanza unas dimensiones desproporcionadas.

Precio

Y llegados a este punto hay que echar cuentas para comprar un descapotable. Ser un segmento tan dispar hace que el abanico de precios vaya desde los 20.000 hasta superar los 500.000 euros en el caso de las marcas de lujo. No hay que olvidar que marcas como Rolls-Royce, Aston Martin o Lamborghini tienen algunos ejemplares en este segmento y que para ellos no hay límites económicos. Para los que busquen algo más asequible también se puede recurrir al mercado de segunda mano (tanto para los compactos como para los grandes), hace tiempo destacamos algunos muy interesantes rodando los 10.000 euros.

Cuando llegue la hora de comprar, intenta establecer y mantener un presupuesto, pues es fácil gastar más de lo que planeas. Esto hay que vigilarlo con más precisión en el caso de los premium, que dependiendo del equipamiento pueden engrosar mucho la cuenta final. De todos modos, la regla del 20 / 4 /10 puede ayudarte a no tener agobios económicos en el futuro y a tener en cuenta algunas variables importantes. También te mostramos los errores más comunes a la hora de comprar coche.

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